Wednesday, October 06, 2010

PRIMER CASO CLÍNICO

"Escuche con atención el testimonio de uno de mis primeros casos, piense en las posibilidades de cambiar de vida que el destino le pudiera otorgar"

UN INTELECTUAL HONESTO 1971

La imagen de mi padre con un galgo afgano en la cartera, olor a ginebra seca en los pañuelos de seda y un nombre en la ficha de profesor de la escuela rural primaria de Misiones.

Todos los cursos, mi primer día de clase comienza de la misma manera:

A veces las almas atraviesan océanos, caminan sobre puentes imaginarios, intentan cambiar; pero sólo los despiadados cruzamos el peligro con los ojos bien abiertos.

Salí de la vieja Europa en 1944, mis manos de cirujano dentro de los bolsillos y un rumor profundo me acompañaba camino del puerto de Rótterdam. El sonido de los pulmones se apagaba en los cuerpos moribundos como una marcha alegre, como el canto de mis lejanos días de acampada.

El orgullo, mi intelectualidad, mi Europa, ese sonido que guardo en la memoria. No me quité el fonendoscopio desde que salí de casa hasta que el barco se alejó. Quería tener un recuerdo profundo y mneumático de algo que no volvería a ver jamás.

La noche del 4 de Marzo tuve una revelación, un salto de agua en medio del océano. Queridos alumnos, encontré una catarata en el Atlántico. Descendimos lentamente, como una pausa, un abrir y cerrar de ojos; como el soslayo en la mirada de aquella hebrea de origen ruso. Después todo fue calma. Dos días de navegación y silencio y llegamos a tierra, América del sur. Quién te espera al regresar después de una campaña triunfal con una botella de champagne.

Bajé del barco sin saber dónde estábamos, qué ciudad, qué puerto y alguien gritó “esto es Chile”, hemos llegado por el lado opuesto de la tierra, por el lado del Pacífico.

Como perros de caza mis colegas se disiparon en busca de una identidad. Algunos pidieron perdón, otros se hicieron más intensos y violentos, otros simplemente desaparecieron. Yo terminé aquí, en una suerte de redención. Hay caminos de la desolación, caminos en Misiones y luego está la honestidad.

Queridos niños, soy un Nazi de primera generación intentando cambiar de vida.

4 comments:

evamarín said...

grrr...fascinación. Si el intelctual honesto me ha hecho dar semejante voltereta- trescientos sesenta grados- no quiero pensar, y al mismo timepo sí-sí-sí, en el adicto feliz.
Ya estoy dentro de la terapia. ahora solo siento vértigo ante la posibilidad de encontrar algún reflejo.
(,,,más allá de genial, richi, esta vez más allá,,,)
besos
if

Kote said...

¿Me permitís entrar también el a terapia? Me presento: mi nombre no importa, y soy un adicto lúgubre.

rizino said...

ejjeje sí desde luego están ustedes invitados, mañana intento colgar la segunda parte, yo, si va gustando sigo.

un abrazo
richi

Señor Insustancial said...

Sigue, sigue, que este tema de "Los niños del Brasil" me fascina.

Un abrazo.