Dónde está el chico asustado que llegó a Madrid a estudiar Filosofía Pura. Recién llegado de vivir del subsidio de desempleo inglés, el formulario UB40, parecía que todos esos caminos pasaban de largo.
Las viejas mendigas de las estaciones están interconectadas, de algún modo pertenecen a una estirpe valiosa. Fuman y ensucian su pelo corto, ¿cómo estarán tan gordas si sólo toman café?
¿cómo se conocerán entre ellas si nunca salieron de aquí? Yo he creído tener la respuesta tantas veces como canciones he escrito; jamás ninguna de ellas me dio su aprobación.
Por la mañana Fran y yo nos vamos a tomar unas cañas por la zona de Conde Duque. Yo la conozco bien, viví a ratos en una casa en la calle La Palma, cuyo balcón daba a La plaza de las Comendadoras, donde siempre pensé que un día volvería con un poco más de ánimo...
con un poco menos de miedo, pero no esta vez.
-Fran estoy algo asustado, ¿es eso malo?
-Richi, hoy no nos va a cambiar la vida, pero brillas más en el escenario cuando emites pánico contenido.
- ya, esta tarde va a llover, tal vez no venga nadie, tal vez no tenga razones para estar asustado.
-pase lo que pase, el perro es mío...
-pase lo que pase, el perro es mío...
Por la tarde el ritual torero: un poco de tele antes de tocar, "la tormenta perfecta", es una peli de chicos, definitivamente, es una peli para chicos asustados...
Luego quedo de nuevo con fran y vamos a la calle Montera, y todo es vertiginoso hasta que me veo en el escenario... hago lo que puedo, parece que la gente a venido de verdad a vernos, parece que estoy en la plaza de Las Comendadoras, parece que he vuelto sin miedo a Madrid, pero sólo lo parece...






































